Cómo elegir tu silla de oficina

16 jul 2019 Área Técnica

 

Para una gran mayoría de personas, buena parte de su jornada laboral la pasan sentados en una silla de oficina. En este ámbito, además de una pieza de mobiliario, una silla se convierte en una herramienta de trabajo que influye en nuestra eficiencia, creatividad, bienestar y salud. El diseñador Marcelo Alegre de Alegre Design y la directora de Innovación del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), Rosa Porcar, nos dan las claves para tomar la decisión correcta.

Invertir en una buena silla de oficina es importante, pues es una herramienta de uso constante y continuado, de ahí la importancia de que se adapte perfectamente a las necesidades y tareas del usuario. Una silla deficiente puede tener consecuencias perjudiciales, pues la salud de la espalda y las tensiones cervicales y/o lumbares pueden estar relacionadas con las posturas en el puesto de trabajo.

 

 

Las prestaciones técnicas y funcionales necesarias en cada silla variará en función de su uso: las tareas que realizará el usuario y si será para un uso continuo o esporádico. En el caso de las sillas de uso constante, es importante que la silla sea giratoria con base de 5 radios y ruedas para permitir la libertad de movimientos. El asiento debe ser elevable en altura y los brazos y el respaldo regulables lo mayor posible para favorecer el movimiento natural del cuerpo.

“Son recomendables los reposabrazos para los momentos en que no estamos empleando el teclado, ya que permiten descargar de peso a los hombros durante ese tiempo. Nos permiten acercarnos a la mesa y tienen que caber por debajo de ella sin tropezar.”, indica Rosa Porcar. Sentados en la silla, nuestros pies deben quedar debidamente apoyados en el suelo, puesto que si estamos demasiado altos pueden aparecer problemas de circulación y si estamos demasiado bajos sobrecargamos nuestros músculos. Regulando la silla a nuestra altura apropiada repartimos el peso correctamente y podremos estar más tiempo sentados de manera confortable.

 

 

Prueba el confort de la silla

 

Siempre es recomendable que pruebes la silla antes de definirla, parece una recomendación simple, pero es fundamental. Todos somos distintos, nuestros cuerpos tienen dimensiones y necesidades específicas, por lo que no siempre nos va a resultar cómoda la misma silla a todos por igual. Siéntate en la silla, en posición estática de 90 grados con la espalda recta. Adapta todas las regulaciones a tu cuerpo. Luego muévete hacia todas las direcciones. Es esencial que, mientras estemos sentados podamos, movernos de manera natural. “Si no nos movemos, no estamos permitiendo que las articulaciones y el sistema circulatorio se activen. Esa movilidad es el factor que nos permite estar trabajando durante horas sin que se resienta nuestra salud”, comenta Rosa Porcar.

 

 

 

Fuente
https://www.actiu.com/es/actualidad/noticias/como-elegir-tu-silla-de-oficina/ 

 

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